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La Esfinge -Big Wall

Cerro Parón, La Torre Aguja, El Cerro Colca ó La Roca - 5325m. Quebrada Parón, Cordillera Blanca, Perú.

Llegó el día de ir a la Esfinge, para nosotros era un gran objetivo. Willie y Damian se formaron e hicieron el comienzo de su carrera profesional como guías de montaña en Perú, más específicamente en la Cordillera Blanca. Era donde nos encontrábamos en ese momento! Gracias a esto nos podían contar anécdotas, particularidades de los lugares, nombres de las montañas, divertirnos con sus experiencias así como también emocionarnos y empatizar con otras de sus vivencias. A la vez también formábamos parte de su equipo en el proceso de reencuentro de ellos mismos con el entorno, el cual no volvían desde hacia catorce años y siempre habían visto las paredes de la Esfinge con muchas ganas de escalarlas, pero nunca con el suficiente tiempo de intentarlo.

La idea era empezar a aclimatar yendo una primera vez hasta el campamento base de la Esfinge, reconocer el lugar pero volver a dormir abajo. Así lo hicimos, fue una primer caminata cansadora, era el primer desafío en la altura y encima todos porteando muchas cosas, aproximadamente 25Kg. Fueron alrededor de 2 hs de caminata en subida, y unos 600mts de desnivel. Establecimos nuestro campamento base con tres carpas y dejamos equipo que habíamos llevado adentro. Ya hacia la tarde bajamos y volvimos a nuestro hospedajeen Huaraz.

 

La vía que teníamos pensado subir era la “vía del 85” es la ruta de ascensión clásica, o normal que consta de 750m. Fue abierta por A. Gómez Bohórquez "Sevi" y Onofre P. García, el 8 de Julio de 1985. Ellos necesitaron 9 vivacs en la pared para completar la ruta!!  Ese día dormimos medios mareados todos pero ya al día siguiente estábamos con pilas para empezar! Fuimos hasta allá y subieron Willie, Damian y Nadir con el objetivo de fijar cuerdas de los primeros largos para al día siguiente ganar un poco de tiempo y sobre todo poder filmar la ascensión. Fue un día corto pero cansador ya que todavía estábamos en proceso de aclimatación. Dormimos temprano y agradecidos de las estrellas y la luna llena que invadían el panorama nocturno realzando la presencia de grandes e imponentes montañas de los alrededores.

Salimos temprano de nuevo hacia la base de la pared, donde iban a escalar Willie, Damian, Nils y Nadir, dejando a cuidado del campamento y filmando desde abajo a Felipe y Bianca. El equipo de cuatro se dividió en dos cordadas donde una iba montando la via, mientras los otros dos se disponían a filmar. La escalada de esta vía es relativamente fácil, con las mayores dificultades en los primeros largos y el resto siendo más desafiante la navegación por el mar de roca que presenta semejante mole de roca. El primer día fue punteando unos pocos largos Nadir y luego Willie. Escalaron sin grandes dificultades, con Nils y Damian siguiéndolos por las cuerdas fijas  filmando.

Llegamos al la “terraza de las flores” una plataforma relativamente cómoda (siendo 4 no tanto)  con tiempo de sobra. Esta vía se puede realizar con facilidad en el día, pero por el atractivo de dormir en la pared, en altura, no dejamos pasar la oportunidad. Damián y Nadir continuaron escalando por tres largos, para poder fijar las cuerdas y facilitar así la maniobra al día siguiente . Regresaron, y cenamos temprano, y con el sol retirándose ya nos acomodamos, siempre atados de alguna manera a la cuerda, cosa de no arriesgar ningún tropiezo que resultaría fatal. La noche, compartiendo dos bolsas de dormir para los cuatro, fue incómoda, acentuada por el mal de altura. Entre movimientos y acomodes la plataforma dejó de ser funcional a eso de la una para todos, así que nos levantamos y reorganizamos para poder continuar. A Nils los “enanos martillando en la cabeza”, como le dice Damián al dolor de cabeza por el soroche, no lo dejaron dormir y a eso de las 4 se rindió y comenzó a escuchar podcasts (con auriculares, por supuesto). Una vez que comenzó a haber luz, a eso de las 5.30, comenzamos a activar. Post desayuno y organización, comenzamos a escalar, gracias a las cuerdas fijadas la tarde previa, se filmó con facilidad esos primeros tres largos.

Este día lo punteó íntegramente Damián, avanzamos de forma constante pero lenta, ya que las reuniones a veces no se encontraban o había que reforzarlas con equipo de alguna manera.

El pronóstico eventualmente se cumplió y las nubes comenzaron a entrar. Llegamos a la cumbre a eso de las 15, y, luego del obligado festejo y algunas tomas de filmación fuimos para la línea de rapeles. Comenzando fue que llegó el granizo fuerte, pero no grande, por suerte. Pudimos concluir los rapeles con un único percance de demorarnos tratando de encontrar el la última reunión (que no hubiese hecho falta sin el granizo, pero con la roca mojada no era conveniente arriesgar caminar sin seguro)

Sin dudas fue una gran aventura, con buena escalada, sumado al desafío de hacerlo en altura y pudimos hacerlo con todo su esplendor y variedad de clima!